MONO: Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis

Los japoneses MONO, uno de los mejores y más valorados grupos de post-rock  en estos momentos, y que cuenta con más de diez años de impecable trayectoria a sus espaldas, tuvieron a bien incluir Bilbao entre las tres ciudades españolas en las que presentarían su último trabajo: “For My Parents” (2012). Un hecho que agradecimos profundamente aquellos que decidimos pasar por un desangelado Kafe Antzoki, el pasado lunes 25 de Febrero, para disfrutar de este esperadísimo directo.

A las 21h en punto sonaban ya los primeros acordes de  la magnífica “Legend”, que abre su último trabajo. Así fue como comenzaron a entretejer, tema tras tema, esa atmósfera épica y post-apocalíptica con la que nos fueron envolviendo durante hora y media.

Directo de Mono en Bilbao

Con un sonido impecable (quizás se echó en falta algo más de definición en algunos elementos de percusión) y atmosférico, que llenaba cada rincón de la sala, el cuarteto nipón dio buena cuenta de sus dos últimos trabajos de los cuales sonaron la citada “Legend”, “Dream Odyssey” y “Unseen Harbor” (“For my Parents” 2012), temas que no perdieron un ápice de fuerza ni brillantez, a pesar de prescindir de sus arreglos orquestales para la actuación en vivo.

De su aclamado y excepcional “Hymn To The Inmortal Wind” (2009) interpretaron, sin apenas pausa, “Burial At Sea”, “Follow The Map” y una “Pure As Snow (Trails For The Winter Storm)” que ofreció uno de los momentos álgidos del concierto, en el que la emoción rebasó los límites de lo normal: Takaakira Goto (guitarrista) comenzó a tirarse por el suelo para aporrear su guitarra de forma violenta y primaria, contrarrestando con la frialdad en los gestos del resto de sus compañeros, que parecían fantasmas sacados de una película de ‘anime’, para labrar entre todos una orgía de sonidos magistrales y perfectos.

Takaakira Goto aporreando la guitarra

Con el ‘gong’  final de la sobrecogedora “Ashes In The Snow” despertamos del trance musical con el que te envuelve este tema de casi 13 minutos, en el que al ritmo de sus acordes vas repasando en tu memoria toda serie de recuerdos que te llevan de la tristeza a la alegría y que te golpean en ocasiones como un mazazo, dejándote sin respiración.

Por último, la bella ascensión de “Everlasting Light” despidió un concierto lleno de calma, tensión, sosiego, intensidad, insultante técnica y, por encima de todo, un dominio del género que muy pocas bandas logran alcanzar; dejándonos desamparados, boquiabiertos, con la piel de gallina y esperando unos bises que nunca llegaron y que se echaron muy de menos.

Una experiencia inolvidable que quedará en el recuerdo como uno de los mejores conciertos a los que he asistido y que sirvió para saciar las ganas de volver a disfrutar de MONO a los apenas 150 fieles que allí se dieron cita. Una velada sumida en una espiral de tranquilidad y caos en la que el combo asiático transmitió con su refinado post-rock la sensación de que después de toda tormenta siempre llega la calma y que, más allá del fin del mundo, siempre quedará la opción de volver a resurgir.

Texto: Kuxkuxerilla

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