Skye: Del Trip al Tripi

Tras dos álbumes que no obtuvieron la repercusión que cabría esperar, aún sin estar exentos de cierta calidad, Skye Edwards sigue probando suerte con su proyecto en solitario. A pesar de su reingreso en la banda británica Morcheeba, la cantante de 38 años ha sacado tiempo para grabar un tercer LP, que si ya desprende cierto olor a chamusquina observando su portada, el contenido no le va a la zaga, firmando su peor y más desconcertante publicación hasta la fecha. Podría confirmarse, de hecho, que si Morcheeba nunca llegó a funcionar del todo sin ella al micrófono, la propia artista jamás pudo encontrar su hueco fuera de la formación, por más que algunas de sus composiciones fueran fieles herederas de su pasado junto a los hermanos Godfrey.

Cortes como “Stop Complaining”, “What´s Wrong with Me”, “Tell Me About Your Day” (Mind How You Go, 2006) y “The Shape I´m In” junto con “Almost Killed Me” (Keeping Secrets, 2009) debieron ser suficiente experimento como para comprobar que esos registros no se adecuan a lo que una voz como la suya puede llegar a ofrecer, sin la necesidad de ahondar en corrientes electrónicas comerciales que desembocan directamente en el olvido. Lejos de ello, “Back to Now”, presentado a finales del pasado mes de Octubre de 2012, recuerda los peores fantasmas extraídos de sus trabajos anteriores y cambia de rumbo radicalmente en lo que se le presupone compositivamente a Edwards. Sigue siendo un placer escuchar su voz pero la práctica totalidad de las canciones del disco rozan lo banal. Y lo intrascendente.

Rompiendo con toda instrumentación que no se salga de unos cuantos beats, loops y sintetizadores de marcado carácter caduco y revisionista, manda al garete guitarras, pianos y arreglos de cuerda o viento que le hacen mayor justicia y visten, en conjunto, mejor sus creaciones. Puede que la inicial “Troubled Heart” o el single de rigor, “Featherlight”, llamen la atención de buenas a primeras pero se van cayendo por su propio peso, a medida que avanzan los segundos, incapaces de ofrecer un estribillo que seamos capaces de recordar con gusto.

Y este es el gran problema de las canciones en este tercer larga duración: en definitiva, no son destacables ni permanecerán en nuestra memoria, a pesar de que, pecando de benevolentes, podamos encontrar algunos arreglos electrónicos medio reseñables y con cierto regustillo oscuro que los pudiera hacer más llamativos (“Sign of Life”, “Nowhere”, “Little Bit Lost”, “High Life”, “Every Little Lie”, “We Fall Down”, “Dissolve”). El poco alivio que se puede descubrir es el cierre del cancionero, no tanto por acabar con tal chufla ‘electro-retro-synth-pop’, sino por hallar lo único salvable: “Bright Light”, un tema que rememora los momentos más lúcidos de la artista tanto en Morcheeba como en solitario.

Lamentablemente, “Back to Now” presenta una Skye perdida e irreconocible, sonando plana y hasta estridente, llegando a chirriar a ratos, y que aboca irremediablemente a plantearnos qué necesidad tiene de presentar un disco así sin llamarse Kylie Minogue.

Escúchalo en: Spotify

Texto: Paja&Mosto

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