Nada Surf: Alta Fidelidad

Pocas bandas pueden presumir de la constancia, estabilidad y exquisita capacidad creativa que vienen demostrando desde que se formaron, hace veinte años, los neoyorkinos Nada Surf. Componer canciones así de sencillas (que no simples) y efectivas está al alcance de pocos. Sacarse de la manga semejantes estribillos y rematarlos a base de armonías vocales perfectas está en manos de muy pocos. Bandas que lo lleven haciendo dos décadas, sin bajar ni un ápice su calidad compositiva ni haber dejado en el camino a algún miembro, se pueden contar con los dedos de la mano.

“Popular” (“High/Low” 1996) les lanzó a la fama; con “Amateur”, “80 Windows”, “Bacardi”, “The Voices” o “Firecracker” (“The Proximity Effect” 1998) dejaron claro que no se trataba de una banda efímera y de un solo hit; “Blizzard of ´77”, “The Way you Wear your Head”, “Inside of Love”, “Killian´s Red” y “Treading Water” (“Let Go” 2002) demostraban una envidiable madurez; “Always Love”, “Blankest Year” o “Imaginary Friends” (“The Weight is a Gift” 2005) eran un claro compromiso con ellos mismos y con su manera de hacer las cosas, alejada de las corrientes que perecederamente imperaban en la época; “See these Bones”, “Whose Authority”, “Weightless”, “I Like What you Say”, “From Now On” y “Ice on the Wing” (“Lucky” 2008) evidenciaron que los pildorazos pegadizos eran inequívoca carta de presentación de Matthew Caws y sus fieles escuderos Dani Lorca (bajista originario de Madrid) e Ira Elliot (batería).

Abrir esta nueva entrega con esa declaración de principios llamada “Clear Eye Clouded Mind” gratifica sobremanera: melodía y guitarrazos redondos constatan su óptimo momento de forma. “Waiting for Something”, un pelín larga para lo que ofrece, nos traslada hasta un envolvente y bellísimo alegato a la progresión sonora: “When I Was Young”. Una ascensión a los cielos en toda regla. “Jules and Jim”, tomando el nombre del film homónimo de Truffaut, ofrece un pegadizo estribillo marca de la casa. “The Moon is Calling” pasa sin llamar apenas la atención, dejando protagonismo a “Teenage Dreams” que, aunque de temática predecible y revisadísima, se muestra sólida y convincente. Muletilla de libro la que aguarda en “Looking Through”, la cual inicia la franja de canciones más flojas del álbum: “Let the Fight do the Fighting”, íntima y arreglada con sutiles coros y trompeta; “No Snow on the Mountain”, recurrente y menor; y “The Future”, encargada de cerrar el cancionero de manera más bien justita.

“The Stars Are Indifferent to Astronomy”, séptimo álbum de estudio si contamos con su LP de versiones “If I Had a Hi-Fi” (2008), no es más que la confirmación del buen hacer del trío americano y de que envejecer juntos los ha consolidado, aun más si cabe, como los auténticos reyes de eso que en su día se llamó power-pop. Sin tratarse de su mejor grabación (tiene duras competidoras), se les podría acusar, además, de ofrecernos más de lo mismo. Eso sería como achacarle a tu abuela que lleve veinte años cocinándote tu plato favorito de la misma manera. Si la receta es buena y el resultado exquisito, ¿para qué cambiarlo?

Escúchalo en Spotify

Texto: Paja&Mosto

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